lunes, 6 de diciembre de 2010

Despertar el emprendedor que llevamos dentro



Todo el mundo tiene el potencial de convertirse en un emprendedor  y  de  crear  así  una  compañía  exitosa.  Las grandes compañías siempre nacen en la mente, el corazón y la imaginación de un emprendedor mucho antes de que los planes se concreten en el mundo real.

Lo que determina el éxito de una idea es lo que sucede des- pués de que esta se enciende en la mente. Los emprendedores exitosos siempre convierten sus ideas en negocios viables. La clave es saber cómo hacerlo.

En particular, hay cuatro dimensiones propias de la personalidad de todo emprendedor exitoso que deben entrar en juego cada vez que creamos un nuevo negocio. Este es el tema del presente texto.


Las 5 realidades del emprendedor

Antes de buscar una idea que sirva como base de un nuevo negocio, primero debemos entender las cinco realidades que enfrentan todos los emprendedores:

1. Todo emprendedor es un “inventor”: no en el sentido de que deba crear un nuevo producto, sino en el sentido de que siempre ven la situación y se preguntan: “¿Qué falta en este cuadro? ¿Qué se puede mejorar?” El emprendedor le da vida a la idea sobre la que se fundamentará el negocio.

2. Los emprendedores no compran negocios, los crean: en vez de usar un sistema ajeno, crean compañías robustas y dinámicas de cero. Las oportunidades de negocios son para los técnicos y gerentes que quieren administrar un negocio ajeno. Los emprendedores crean algo nuevo.

3. El virus empresarial es muy contagioso: a los emprendedores les encanta complacerse con el deleite de las personas que entran en contacto con una nueva idea por primera vez. Se mueren por los elogios de los clientes satisfechos y viven para aprovechar la oportunidad de montar un negocio exitoso a partir de sus propias ideas.

4. El crecimiento es el único criterio que siguen los emprendedores para medir el éxito: mientras más rápido crezca el nuevo negocio, más exitosos se sienten. No hay nada que los espante más que quedar atrapados en un negocio que crece lentamente o que está estancado. Todo emprendedor quiere montar un negocio que prospere.

5. La realidad es que todo el mundo posee la habilidad para convertirse en un emprendedor: no todo el mundo tiene la paciencia necesaria para cultivar las destrezas necesarias para convertir una simple idea en un negocio lucrativo. Pero todo el mundo puede hacerlo si se lo propone. Los emprendedores no nacen, se hacen.

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