lunes, 27 de diciembre de 2010

La diferencia entre ser y no ser tu propio jefe

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No intentaré explicar nuestras razones para tomar esta decisión. Tampoco intentaré describir el sentimiento de dejar atrás un proyecto que vi hecho realidad aun antes de que se escribiera la primera línea de código. Sólo diré que es una decisión que me llena de alegría, que dejo atrás una etapa sumamente importante en mi crecimiento personal y que le deseo mucho éxito a mis ex-colaboradores entre los cuales hay personas a las que en verdad les guardo mucho cariño.


Por Cesar Salazar

Sin embargo, lo que si haré es un breve recuento de las últimas lecciones que me llevo de esta experiencia, y que soportan fuertemente nuestra decisión. Espero que a algunos les sirva.

Un startup sólo es un startup si es un startup

Cómo muchos quizá saben, Tikkia es un servicio que nació dentro de la estructura de una empresa ya establecida. A pesar de que las personas que estábamos detrás de Tikkia éramos emprendedores por naturaleza y por profesión, Tikkia nunca fue un startup. Esto tuvo tanto repercusiones positivas como negativas. Por un lado, todos cobramos quincena tras quincena nuestros salarios y nunca tuvimos que preocuparnos por abrir el refrigerador y encontrarlo vacío. Por otro lado, nunca tuvimos en realidad la autoridad para tomar ciertas decisiones.

A la larga, la incapacidad para tomar decisiones rápidamente hizo que invirtiéramos demasiada energía en ejecutar acciones que no creíamos convenientes pero que “se tenían que hacer” porque así lo requería la dirección general.

Si vas a emprender algo, asegúrate de que corres todos los riesgos pero también de que puedes tomar todas las decisiones necesarias. En otras palabras, un startup es como un barco y el capitán debe ser el emprendedor, nadie más.

Toda organización da y quita energía

Las personas que están a tu alrededor son tus mayores fuentes de energía, por tanto, elígelas sabiamente. Pero así como pueden nutrirte, tus compañeros pueden robar tu energía.

Los ex-miembros del equipo de Tikkia/CIMA Labs somos personas que siempre buscamos aprender cosas nuevas. La experimentación está en nuestros genes. Tan pronto como encontramos una herramienta que nos puede ahorrar tiempo y esfuerzo o que puede aumentar la calidad de nuestros resultados hacemos algo muy sencillo: la probamos y en su caso la adoptamos.

Sin embargo, el resto de la organización no era así. Decenas de veces nos vimos en la situación de invertir más tiempo y esfuerzo en explicar cómo y para qué funcionaba la herramienta que el tiempo que nos ahorramos utilizándola.

Asegúrate de que toda la gente que te rodea en tu organización son personas que aprenden rápido y que requieren una atención mínima para ejectuar acciones tan básicas como utilizar una herramienta de productividad (ejemplo: PBworks).

Las políticas matan la creatividad

Muchas veces discutí con directivos de la empresa acerca de la existencia de políticas innecesarias. Por definición, las políticas matan la creatividad; disminuyen el poder que un individuo tiene para tomar una decisión y para asumir sus consecuencias. La creatividad es una característica fundamental del emprendedor y las políticas van en contra de esta naturaleza.

Si vas a poner una política en tu startup, asegúrate de entender sus implicaciones y de que esta es absolutamente necesaria. Por el contrario, te invito a escribir directivas. Éstas son formas aceptadas por la comunidad para evaluar una decisión.

Ejemplo de política:

“El horario de trabajo es de 8 am a 6pm”

Ejemplo de directiva:

“Trabaja tanto como quieras, trabaja tanto como puedas”

Si no entiendes lo que hace tu gente, no decidas sobre sus acciones

En muchas ocasiones, cuando trabajamos dentro de una estructura empresarial tradicional, estamos acostumbrados a recibir órdenes de personas que no saben hacer nuestro trabajo. No sólo eso, sino que no hay explicaciones ni derecho a replica. Esto mata la productividad de un empleado y puede matar a un proyecto completo.

Si eres el líder de un equipo tienes dos responsabilidades muy importantes:

1. Saber cómo se ejecutan las tareas de la gente a la que diriges, de forma tal que puedas tomar decisiones con respecto a estas.

2. Permitir que tu equipo tome las decisiones que tú no eres capaz de tomar. Esto no es nada malo, sin embargo es muy difícil de lograr. Se requiere trabajar en tu personal para permitir que tus colaboradores brillen por las decisiones que ellos saben tomar y tú no.

A eso, en el mundo de la administración, se le llama empowerment, y es fundamental en un startup.

Comparte y comparte formalmente

Invita a otras personas a colaborar contigo, sobre todo para que contrarresten tus debilidades. Es una excelente idea desde que inicias un startup, traer a otras personas talentosas, trabajadoras y entusiastas al proyecto.

Si invitas a otras personas a colaborar en tu emprendimiento y les prometes que el riesgo y la utilidad serán compartidas, ponlo en papel en ese momento. Cada segundo en el que el equipo ya está trabajando, es más difícil formalizar una sociedad.

Recuerda que todos los involucrados están poniendo en juego su proyecto de vida y lo mínimo que esperan es despertarse todos los días sabiendo que el riesgo que corren viene acompañado de la posibilidad de cosechar grandes frutos en el futuro.


 Fuente: Winred

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